Travis Kalanick, fundador y ex-CEO de Uber, recaudó US$ 1.700 millones para su holding Atoms, con inversión de la propia Uber. La ronda, liderada por a16z, acelera su apuesta en robótica y dark kitche

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Travis Kalanick, el fundador apartado de la dirección de Uber en 2017, acaba de levantar US$ 1.700 millones para su nuevo emprendimiento. La ronda, liderada por Andreessen Horowitz (a16z), cuenta con un participante inesperado: la propia Uber, la empresa que creó y de la que fue destituido como CEO. Los fondos se destinan a Atoms, holding que agrupa los negocios de robótica y automatización del ejecutivo, en un movimiento que refuerza la reconstrucción de Kalanick en el universo tecnológico.
La captación multimillonaria fue confirmada por TechCrunch el 22 de julio de 2026. Además de a16z —cuyo socio Ben Horowitz se incorpora al consejo de Atoms—, en la ronda entraron los fondos Bain Capital y Fifth Wall. La presencia de Uber, sin embargo, es el detalle que hace simbólico el acuerdo. Tras una salida turbulenta hace casi una década, Kalanick recibe ahora una inversión precisamente de la compañía que ayudó a levantar y que se transformó en un gigante global de la movilidad.
La relación entre Kalanick y Uber nunca fue convencional. En 2017, después de una serie de crisis de imagen y presión de los inversores, dejó el cargo de presidente ejecutivo. Desde entonces, el ingeniero y empresario evitó los reflectores, pero no su apetito por nuevos negocios. La entrada de Uber en la ronda de Atoms indica que, en el ecosistema tecnológico, los lazos antiguos pueden reconfigurarse cuando hay intereses estratégicos en juego.
Para Uber, la inversión puede ser una puerta de entrada al universo de la robótica aplicada a la logística y a la automatización de cocinas, áreas que Kalanick viene explorando. Para el ex-CEO, tener a su antiguo empleador como inversor es una muestra de que su nueva empresa ya ha alcanzado relevancia de mercado.
Tras dejar Uber, Kalanick se sumergió en el mercado de las dark kitchens —cocinas industriales dedicadas exclusivamente al delivery—. CloudKitchens, la startup que fundó con ese propósito, compra y reforma galpones en centros urbanos para alquilarlos a restaurantes que operan solo en línea. El negocio creció rápidamente en Estados Unidos y otros países, aprovechando la ola de la entrega de comida impulsada por la pandemia.
Con el tiempo, el alcance se amplió. En marzo de 2026, Kalanick anunció la adquisición de Pronto, empresa de automatización industrial fundada por Anthony Levandowski —otro nombre polémico del sector, conocido por su paso por el programa de autos autónomos de Google y por una disputa judicial con Uber—. La negociación unió a dos ex rivales corporativos en torno a un objetivo común: llevar robótica a las cocinas y centros de distribución.
Fue entonces cuando CloudKitchens fue renombrada como Atoms, una holding que ahora agrupa tanto el negocio de dark kitchens como Pronto. El cambio de nombre refleja la ambición de Kalanick de ir más allá del delivery: Atoms se posiciona ahora como una empresa de robótica y automatización, apuntando a la transformación de procesos industriales.
La entrada de Pronto bajo el paraguas de Atoms aportó experiencia en vehículos autónomos y sistemas de automatización para entornos controlados, justo el tipo de tecnología que puede hacer más eficientes las dark kitchens. Aunque la empresa no detalla los planes, la integración sugiere que la visión de Kalanick es crear espacios donde robots preparen, empaqueten y despachen pedidos con la mínima intervención humana.
La ronda de US$ 1.700 millones da impulso para acelerar ese proyecto. Según TechCrunch, la mayor parte de los recursos parece destinada a contrataciones. Esto indica que Atoms está en fase de expansión de equipo, probablemente para reforzar las áreas de ingeniería e investigación en robótica. No se divulgaron detalles sobre la valoración de la holding; la cifra permanece bajo reserva.
Con Ben Horowitz en el consejo, la empresa gana un asesor de peso en Silicon Valley. a16z tiene un historial de apuestas ambiciosas en tecnología de punta, y la presencia del inversor indica que Wall Street ve potencial en la tesis de Kalanick.
La trayectoria de Kalanick en los últimos años muestra a un emprendedor que, lejos de los escándalos de la era Uber, reconstruyó su reputación apostando por negocios de infraestructura tecnológica. Atoms, ahora capitalizada, tiene medios para acelerar la integración entre software, hardware y logística, un territorio donde pocas startups pueden competir con la escala de las grandes tecnológicas.
Aún es temprano para medir el impacto de la holding en el mercado. Pero el hecho de que Uber haya entrado en la ronda —y de que Kalanick haya logrado atraer a inversores de la talla de a16z y Bain Capital— demuestra que el fundador ha vuelto al juego. Y esta vez no como un disruptor polémico, sino como un constructor de infraestructura para la próxima generación de automatización.