Ruben Padilla, de Estados Unidos, se convirtió en el primer gimnasta en alcanzar 14.0 puntos de dificultad en el doble minitrampolín, durante la etapa de Coímbra de la Copa del Mundo FIG 2026. La haza

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Ruben Padilla, de Estados Unidos, inscribió su nombre en la historia de la gimnasia de trampolín al convertirse en el primer atleta en registrar 14.0 puntos de dificultad en el doble minitrampolín. El hito se alcanzó en la etapa de Coímbra de la FIG Trampoline World Cup 2026, disputada entre el 3 y el 5 de julio en el Pavilhão Multidesportos Dr. Mário Mexia, en Portugal. Con una nota total de 32.000, el gimnasta se llevó el oro y atravesó una barrera técnica que jamás se había superado.
El podio masculino lo completaron Gavin Dodd, de Canadá, con 29.400, y el portugués Jose Francisco, anfitrión, con 29.300. En la rama femenina, el dominio estadounidense se repitió: Aliah Raga conquistó la medalla de oro con 26.200, confirmando la fortaleza de Estados Unidos en la modalidad.
La nota 14.0 no es solo un número llamativo — es un parteaguas en la progresión de la gimnasia. En el doble minitrampolín, cada atleta ejecuta dos saltos consecutivos, y la puntuación final es la suma de la ejecución, el vuelo y, sobre todo, la dificultad técnica. Esta última refleja el valor agregado de cada elemento de la serie: cuantos más giros, piruetas y combinaciones complejas, más alto el dígito.
Hasta ahora, las series de élite rondaban entre 13.0 y 13.5. Saltar a 14.0 significa añadir a la rutina elementos de altísima complejidad — variaciones que exigen explosión, precisión e innovación en una plataforma inclinada de pocos metros. Es como si un velocista bajara de 9,60 a 9,40 en los 100 metros: un salto que desafía los límites del cuerpo humano.
La FIG tabla cada movimiento a partir de un código de puntos. Un doble mortal, por ejemplo, vale mucho menos que un triple con torque y media pirueta. El gimnasta monta una serie de hasta dos elementos voladores, y la suma de esos valores es la nota de dificultad — que luego se multiplica por factores de posición y ejecución.
Alcanzar 14.0 significa que Padilla encajó combinaciones inéditas, probablemente con cuádruples mortales o triples con múltiples torsiones, maniobras que hasta hace poco se consideraban de riesgo extremo. La federación estadounidense USA Gymnastics destacó el hito en su balance oficial de la competencia, calificándolo como "un momento histórico para el deporte".
La etapa de Coímbra fue especialmente generosa para América del Norte. Estados Unidos se llevó los dos oros del doble minitrampolín, mientras que Canadá cosechó su mejor resultado en la Copa del Mundo, acumulando siete medallas en total, según informó el Sport Information Resource Centre (SIRC). Además de la plata de Gavin Dodd en la categoría masculina, los canadienses subieron al podio en pruebas de trampolín individual y sincronizado, demostrando que la escuela norteamericana es hoy la principal fuerza del continente.
La presencia de Jose Francisco en el podio dio al público portugués un motivo extra para vibrar en el Pavilhão Multidesportos. Sin embargo, la gran historia de la noche siguió siendo la ruptura de la marca psicológica de los 14.0 por parte de Padilla, uno de esos registros que la comunidad técnica imaginaba como cuestión de tiempo — pero que nadie había materializado hasta ese fin de semana.
Romper la barrera de los 14.0, más que un logro individual, reposiciona el doble minitrampolín en el mapa de la gimnasia de alto rendimiento. Los grandes hitos de esta modalidad rara vez reciben la misma atención que los del suelo o la viga de equilibrio, pero marcas como esta obligan al público y a los medios a mirar con más atención una de las disciplinas más espectaculares y vertiginosas del calendario de la FIG.
Con la temporada aún en curso, la pregunta que queda es quién será el próximo en igualar o superar los 14.0. Ruben Padilla, al registrar el número, no solo ganó una etapa de la Copa del Mundo: empujó a todo el pelotón de élite a elevar aún más el listón de la dificultad.